Santa Fe: la misteriosa dependencia policial | Historia Paranormal Real
A continuación, tienes la opción de escuchar el relato narrado a través de nuestro canal de YouTube o bien, leerlo tranquilo desde aquí. ¡Que disfrutes!
Prólogo
Dicen que algunos edificios policiales, esconden misterios detrás de sus muros…
Lugares de los que pocos hablan… pero que todos en la fuerza conocen.
Dependencias viejas y silenciosas, donde las noches, se hacen demasiado largas…
Y donde el descanso…nunca es completo.
Ruidos, pasos y voces, donde no hay nadie.
Y una sensación constante… de que no estás solo.
A veces, las reglas les impiden hablar.
Otras veces… sólo se acostumbran.
Pero los secretos, siguen escondidos,
Resonando…
Detrás de sus viejas paredes…
Como un eco de terror…

CAPÍTULO 1: «La dependencia»
Soy policía y trabajo en la provincia de Santa Fe, Argentina. Por motivos laborales, omitiré mi nombre y cierta información. Durante mi carrera, trabajé en una dependencia del Comando Radioeléctrico, en una ciudad del Departamento «La Capital». La primera semana de trabajo, me tocó ser Cabo Cuarto. Esto vendría a ser como «el ayudante del Oficial de Guardia».
Durante las noches, sólo éramos dos policías dentro de la dependencia. El resto de los compañeros, estaban en las patrullas. Por tal motivo, nos turnábamos para descansar. Generalmente, lo hacíamos en la misma oficina de guardia. Pero una noche, decidí cambiar de lugar, y fue ese día, donde todo comenzó…

CAPÍTULO 2: «Ruidos extraños»
Teníamos un cuarto donde había unos colchones. Así que decidí tomar uno, y llevarlo hasta el comedor. Aunque no podíamos descansar ahí, había un ventilador grande. Y ese día, la verdad, hacía un calor insoportable. Mi única intranquilidad era que justo se presente un superior. Si me veía, me llamaría la atención. No obstante, asumí el riesgo y me acosté.
Se hicieron las tres de la mañana. De repente, empecé a escuchar ruidos. Eran pasos, como de gente caminando. Y luego, voces… como si estuvieran hablando. Hablaban en tono militar. Ahí fue cuando me levanté de inmediato.
Pensé que había llegado el superior a controlar. Sin embargo, no había nadie. Estaba todo tranquilo, en silencio. El único ruido era del ventilador, y de trasfondo, la radio de la guardia.
Llegué a pensar que era mi imaginación… o que estaba medio dormido. Así que me acosté de nuevo. Y justo después, me asusté en serio. Ya no por el tema del superior, sino porque,
apenas coloqué mi cabeza en el colchón, escuché los mismos ruidos. A pesar de esto, intenté no darle importancia.
El problema era que cada vez que apoyaba mi cabeza, los ruidos volvían. Mientras que, al abrir los ojos y levantarme, no se escuchaban. Quería pensar en forma racional. Así que supuse que había una filtración sonora en alguna pared.
Tal vez, los ruidos provenían de una casa vecina. Supuse que estaban mirando alguna película o algo así. En ese momento, quería convencerme con alguna explicación… es la verdad…

CAPÍTULO 3: «Ecos del pasado»
La situación hizo que no pudiese descansar, así que volví a la guardia. Le dije a mi compañero que descansara él. Pero cuando le comenté que había intentado dormir en el comedor…
me miró seriamente y me dijo: “Por esa razón nunca descansamos ahí, ni en ninguna otra parte de la dependencia. Sólo descansamos en la guardia.”
Luego, me contó lo siguiente: “Los ruidos no provienen de los vecinos. Están en la misma dependencia. Provienen del subsuelo, aunque no hay nadie ahí.” Esa noche, me contó todo.
Esta dependencia, era un caserón muy viejo. Se construyó en los años 40, y fue una casa alemana. De hecho, se cree que sus primeros integrantes, fueron partidarios nazis. Tiempo después, la Policía de Santa Fe, adquirió el lugar e instaló una comisaría.
Mi compañero, llevaba 20 años trabajando en la dependencia y había visto cosas… cosas que la verdad son muy perturbadoras…

CAPÍTULO 4: «Más allá del subsuelo»
Al parecer, durante el régimen militar en Argentina, este lugar sirvió como centro de detención. Justamente en el subsuelo, yacía un gran túnel. Según se rumoreaba, el mismo conducía hasta la costanera, pasando previamente por debajo de una iglesia.
Mi compañero, me contó que una vez, por curiosidad, bajó al subsuelo. Fue antes de que la Justicia hiciera remodelar todo, a pedido de las organizaciones de Derechos Humanos.
Y lo que vio ahí, hizo que nunca más bajara. Me dijo que, literalmente, estar ahí le hizo sentir terror…
A lo largo del túnel, había bancos y herrajes contra la pared. Estos mismos, servían para esposar a los detenidos. Sin embargo, no es alocado pensar que, en ese lugar, hayan pasado cosas oscuras…
También me contó que, luego de la remodelación, dejaron la pared del comedor descubierta. No sabía si por olvido o imprudencia pero, se podían observar a plena vista, grandes esvásticas. Los símbolos estaban a lo largo y a lo ancho. Unos meses antes de mi llegada, estas paredes fueron tapadas con placas de yeso.
Lo curioso es que, la dependencia pasó a convertirse en Comando Radioeléctrico, a principios de los años 90. Y cuentan que, en el inicio, la selección de personal, tenía una preferencia por rasgo o ascendencia alemana. En su momento, esto me dejó pensando. No obstante, había algo más por saber…

CAPÍTULO 5: «Nunca le hables»
En la dependencia, ocurrían varios sucesos paranormales. Sin embargo, había uno que se destacaba por lejos. Se aparecía ocasionalmente un espectro. Una mujer… Se cree que, en vida, fue detenida en esta dependencia. Pero lo más seguro, es que haya sufrido horrores… Y es por eso que su alma deambula por el lugar. De hecho, este viejo policía me advirtió seriamente: “Jamás le dirijas la palabra. Si la ves, da la vuelta y retirate. Ella no quiere a los uniformados. Y creeme, te va a dañar de alguna forma”.
Durante mi estadía en la dependencia, viví muchas situaciones extrañas. Con el tiempo, uno se acostumbra. Pero no todo quedó ahí. Cuando comencé a recorrer la ciudad con la patrulla, presencié cosas indescriptibles. Al principio, las historias que cuentan los policías más viejos, parecen de película. Luego, cuando las ves en carne propia, no te quedan dudas…
Dicen que estas tierras eran de aborígenes, y durante la conquista española, se tiñó de sangre. También se cuenta que, antes de ser una ciudad, se construyó una estancia. Y en dicho lugar, se hacían todo tipo de rituales.
No sé hasta dónde la historia se mezcla con la leyenda. Sólo sé que pasan cosas muy extrañas… cosas que, sólo un viejo policía, sabrá que son verdad…

Reflexión
Dentro de la investigación paranormal, existe una teoría: «los lugares, guardan memoria». Las emociones… los hechos… lo que ocurrió en ellos, queda impregnado en sus paredes. Y en algunos casos… también quedan almas que no logran partir en paz.
Y entonces surge una pregunta. ¿Cuántas historias más habrá en este tipo de lugares? Viejos edificios donde, por oficio… nadie habla. Y donde los secretos… siguen entre sus paredes.
Anexo
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Hay muchas historias más esperando ser contadas.
Gracias por estar del otro lado.
Nos encontramos en el próximo relato.
