El Monte Otorten y la Montaña de los Muertos

En febrero de 1959 un grupo de montañeros se dirigieron hacia los Montes Urales en Rusia, más precisamente para escalar el Monte Otorten, cuyo significado en la lengua local es “no vayas allí” o “no te acerques”. Tres de los integrantes eran ingenieros y el resto eran estudiantes, todos eran jóvenes pero con experiencia de lo que hacían.

monte_otorten_2Mientras realizaban la aventura, se levantó un mal tiempo que los obligó a acampar en un lugar nivelado, cerca de la ladera de una montaña, cuyo nombre significa en lengua local “la Montaña de los Muertos”. Era un lugar muy inhóspito y con mucho frío. A un kilómetro y medio se encontraba un bosque, pero debido a la distancia, prefirieron quedarse para no perder tanto tiempo en ir y luego volver.

Pasaron diez días y los miembros del grupo no regresaron a destino, así que un grupo de rescate fue en su búsqueda.

Al encontrar el campamento encontraron la tienda de acampar muy dañada. La tienda había sido rajada por un “objeto” desde dentro, ya que por la forma del corte, no era tampoco un animal. Según las huellas y por cómo se encontraba la tienda, el grupo había salido corriendo por la noche, en forma desesperada, sin abrigo, sin sus cosas y provisiones, sólo con ropa de dormir y en calcetines.

Las huellas se dirigían en dirección al bosque y efectivamente hacia allí habían corrido. Al llegar al bosque, el grupo de rescate se encontró con los cuerpos sin vida de los 9 montañeros. Los cadáveres estaban mutilados, con la piel quemada producto de una “radiación”, a uno le faltaba la lengua, y otros mostraban un aspecto de “envejecimiento prematuro”: cabellos blancos, arrugados y con la piel naranja. Tres de ellos presentaban las lesiones propias de una persona que fue embestida por una fuerza poderosa, como si hubiera sido atropellada por un auto (cosa que no fue, claro), y con las costillas todas rotas, aunque su piel estaba “intacta”. Y para hacerlo más extraño, la nieve y los árboles del bosque, estaban intactos, así que no hay explicación alguna de la fuerza desconocida que golpeó a estos tres cuerpos.

Oficialmente se dijo que los nueve murieron de hipotermia y las autoridades intentaron tapar el caso, porque no querían que saliera a la luz. Los cadáveres fueron puestos en ataúdes donde nadie podía verlos, aunque ya había personas (investigadores) que los habían visto. Esto hizo que pronto la noticia se diera a conocer y la gente se enterara de la verdad.

Años después, se conocieron más datos: la noche del incidente se observaron esferas naranjas en el cielo. Esto fue informado por los lugareños de la zona. Según estos, no era la primera vez que veían estas esferas, sino que supuestamente siempre fue común verlas cada tanto. Los lugareños no quieren prestarle atención a estas esferas porque según una leyenda, en la antigüedad nueve de ellos desaparecieron misteriosamente en el mismo lugar del incidente de los montañeros.

Este suceso también se conoce con el nombre de “incidente del Paso Diatlov” y claramente es uno de los hechos más misteriosos del mundo. Da miedo el sólo leerlo, porque sucedieron cosas terribles e inexplicables. Pero hay una cosa por decir: fue real, o mejor dicho, muy real, y lo que haya sido, no fue producto de otro ser humano, porque es imposible, al menos en esa época.



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